60 copias

Conseguir una copia satisfactoria (…), que contenga todo lo que quería captar, a menudo es más difícil y comprometido que la sesión fotográfica en sí misma. Al hacer fotos, sé inmediatamente cuando he logrado la imagen que realmente quiero. Pero sacar esa imagen de la cámara al exterior es otro asunto. Hago hasta sesenta copias de una misma fotografía, y haría un centenar si eso significara la más mínima mejora, si ayudara a visualizar lo que permanece invisible, a sacar a la superficie lo que se oculta en el interior.

Richard Avedon. La cita está en el libro “Retratos”, de Truman Capote.

Gánsters

Permítaseme decir de paso que el noventa o noventa y cinco por ciento de los fotógrafos profesionales tienen realmente poco talento: extraño negocio, en verdad, hasta el punto de que unos pocos de los muy pocos fotógrafos realmente buenos en secreto se consideran miembros de una especie de banda de gánsters.

Truman Capote, en un artículo sobre Cecil Beaton, en 1969

11 cosas sobre los periodistas que me ha enseñado la Fesp

Durante los últimos dos días, casi todos los periodistas de España, servidor de ustedes incluido, han estado recibiendo cientos de mensajes en su correo. Los emails, absurdamente, pedían que se terminara la cadena de emails.

La Fesp ha provocado este disparate. Yo tampoco sabía lo que era la Fesp hasta que me incluyeron sin permiso en su base de datos. Ah, los comienzos de una relación, qué bonitos. Sigue leyendo

Bicis libres

El letrero dice “bicis libres” y pienso en lo que diría mi profesor de redacción en la Autónoma: las bicis no pueden ser libres, en todo caso lo serán las personas.

El chico que me atiende se hace un lío con mis datos del DNI y descubro, mientras le voy explicando que en España hay dos apellidos, este es el nombre y este si no te cabe no lo pongas, que tiene acento africano. Primero se le nota en inglés, luego en francés y luego ya, cuando me dice “sí, sí, el apellido”, en español. Resulta que vivió en Alemania y en Francia y que siempre, dice sonriendo, tuvo amigos latinos.

Le cuesta una barbaridad escribir cada letra y empiezo a desarrollar teorías estúpidas. No tuvo educación, aprendió a escribir tarde, cosas así. Luego ya se me ocurre que a lo mejor habla árabe y lo que le cuesta es la grafía latina. Escribir de izquierda a derecha.

Salimos fuera. El puesto está junto al lago y una brisa nos golpea mientras me enseña los dos candados y me da las llaves y un folleto. Le pregunto si la gente roba muchas bicis en Suiza. Me dice que no y entonces se le ilumina la cara, porque se le ha ocurrido una broma. “Tienen tantas, que ya les da igual”.

Antes de alejarme por la orilla, abro el folleto, que explica exactamente lo que el chico está diciendo a dos turistas que acaban de llegar. Que no hay trampa, que es gratis. Que está financiado por empresas, por el ayuntamiento y por el estado. Que cualquier persona del mundo puede montar en bici, durante cuatro horas, por las calles de Ginebra. Que el proyecto da trabajo a solicitantes de asilo.

Las bicis no pueden ser libres. Las personas, sí.

Y hablando de tráfico

La semana pasada estuve en las obras del metro de Schuman. La reforma es tan faraónica que llevaban 4 años preparando pilares. Como ahora ha hecho falta cortar el tráfico en un túnel por tres meses, los bruselenses andan molestos. Así que la empresa gestora ha dejado entrar a la prensa, en una inteligente maniobra de relaciones públicas, para que los ciudadanos vean que están manos a la obra.

Me envió la agencia Belga y me encontré con esto:

Hay más fotos aquí.

Picnic

A veces, andando por alguna ruidosa e inhabitable avenida, como rue de la Loi, cierro los ojos y me intento imaginar cómo sería la ciudad sin coches.

Para mi sorpresa, ayer más de 2.000 personas se manifestaron para pedir que se corte el tráfico en el centro de Bruselas. Se sentaron a hacer picnic en pleno asfalto y me dieron la grandísima satisfacción de comprobar que a) no estoy loco y b) si sí estoy loco, al menos no estoy solo.

La idea surgió a raíz de un manifiesto de un intelectual (éste). En los años 70, una iniciativa parecida, con un manifiesto parecido, consiguió que se prohibiera el tráfico en la Grand Place, que como sabéis es Patrimonio de la Humanidad, y hasta entonces era absurdamente utilizada como aparcamiento. “El aparcamiento más bonito del mundo”, decía la prensa.

Me callo ya y os dejo una foto. Trabajé el domingo pero lucía una sonrisa de oreja a oreja. Había niños, aire limpio, estudiantes leyendo, familias enteras en la calle.

El domingo que viene estarán otra vez allí. Ojalá les oigan.

Picnic the streets Brussels

Foto de la manifestación Picnic the streets

¿Seguro que quieres trabajar para National Geographic?

Varios colaboradores de National Geographic han creado un grupo, The Photo Society, donde uno puede disfrutar de sus trabajos.

Los portfolios dejarían embobado a cualquiera, pero mi parte preferida de la web es esta encuesta, llamada Reality Check, que desmitifica el trabajo de los fotógrafos, contabilizando los accidentes recientes que han sufrido mientras trabajaban para National Geographic.

Entre las 45 personas que respondieron a la encuesta, hay nueve hipotermias, diecinueve deshidrataciones severas, cinco malarias, cuatro roturas de hueso, dos “apedreados por grupo religioso”, cinco accidentes de avión o helicóptero y un “cazado con arco y flechas”.

Si habláis un poco de inglés, os animo a leer el resto. No tiene desperdicio.

Cómo matar al intermediario

Con la prensa me estaba pasando más o menos lo mismo. Me pedían columnas de 400 palabras, pero si entraba una media página de publicidad en ese sector, el editor me llamaba para decirme que eran 200 palabras las de esa semana. Cuando vino la crisis, la crisis económica europea, y las empresas dejaron de hacer publicidad en los periódicos, yo dije, “bueno, podré volver a las 400 palabras”. Pero no. Le sacaron un pliego al diario y yo me quedé con 150.

El año pasado, cuando empezaron a arreciar estas cuestiones, yo me harté bastante de todo y renuncié públicamente a las editoriales Mondadori, de Italia, Plaza & Janés, de España, Sudamericana, de Argentina, y Grijalbo, de México. Y renuncié también públicamente a los periódicos La Nación, de Argentina, y El País, de España. En 1400 palabras, libres, en el blog, los mandé a cagar.

Hernán Casciari, brillante y revelador, en una charla titulada Cómo matar al intermediario. Dura 18 minutos y merece la pena verla entera:

El esquema que me da de comer

Lo malo de no publicar nada en el blog durante tres meses es que se te acumulan las cosas que contar.

Lo bueno es que puedes mirar atrás y ver los acontecimientos como un amplio panorama. Y entender lo que pasa. Ya sabéis que también podemos vernos en Facebook. Pero allí todo sucede más rápido.

En los últimos meses han pasado cosas muy buenas: he impartido una clase sobre fotografía internacional en la Universidad Autónoma de Barcelona; he sido consultor web para la agencia Demotix; he recibido encargos de varios clientes nuevos y he empezado a trabajar como fotógrafo freelance para el Parlamento Europeo.

Sorprendentemente, mucha gente piensa que estas cosas me ocurren porque en mi mochila hay una cámara y varios objetivos profesionales. El asistente de un europarlamentario me pidió que hiciera unas fotos porque mi cámara era “buena”, mientras que su Canon 400D no le permitía hacer nada. “Hombre, es que tú con eso, y yo con esto…”

Me habría encantado explicarle que lo importante no es el violín, sino el violinista. Pero resolver el encargo era más urgente.

El criterio

Aquello me dio mucho que pensar. En estos tiempos de incertidumbre, en que los fotógrafos temblamos ante la llegada de cámaras que lo hacen todo ellas solitas (detectan sonrisas; toman una panorámica si las lanzas al aire, enfocan todo en un solo disparo), creo que nos conviene recordar por qué tenemos trabajo.

Poseer la cámara es importante, pero es más importante saber utilizarla. Y lo verdaderamente esencial es saber para qué utilizarla. Tener criterio profesional.

Así pues, queridos amigos, queridos clientes, queridas personas que llegáis desde Google buscando otra cosa, os presento el esquema que me da de comer, con los elementos ordenados de menor a mayor importancia:

TENGO UNA CÁMARA < SÉ UTILIZARLA < SÉ PARA QUÉ UTILIZARLA

Perdonad el ejercicio de simplismo y el lenguaje de autoayuda. Creo que esto es importante y quería compartirlo con vosotros (también me hacía ilusión aumentar mi colección de teorías poco científicas y ridículo vocabulario especializado).

Yo estoy convencido de que el tercer elemento del esquema es lo que me ha dado trabajo durante estos meses. Y sospecho que eso mismo permitirá que la fotografía profesional continúe existiendo.

Os dejo un retrato de dos diseñadores que hice para Surface Magazine. Publicaron otra que me gustaba menos. Cuestión de criterio, supongo.

18 May 2011 - Brussels (Belgium) - Tristan Boniver (L) and Benjamin Lasserre (R), at the office of Rotor in Brussels. © BERNAL REVERT (Bernal Revert)