4 Mayo 2009
Oh la lá – los viajes de trabajo
Leyendo los deberes que Sarkozy le ha puesto a Zapatero para la presidencia española de la UE -que comenzará el próximo enero-, me he acordado de una foto de la Torre Eiffel decorada con la bandera de la UE.
La hice desde un taxi, cuando mis compañeros de Acfi Press y yo íbamos a dejar París después de una visita relámpago.
Mis amigos me llaman suertudo cuando les digo que alguno de mis clientes me envía de viaje. A París, o a Luxemburgo, o a cualquier otro sitio. Nada más lejos de la realidad.
Los viajes por trabajo, al menos en mi caso, suelen ser días de mucho estrés: normalmente hay que coger un tren a las seis o las siete de la mañana, para poder cubrir informaciones a partir de las nueve o las diez.
Ningún político viaja a una ciudad para hacer una sola cosa, así que estas jornadas suelen estar plagados de encuentros, conferencias, almuerzos o ruedas de prensa, cada uno de ellos con su correspondiente foto oficial que debe ser editada y enviada lo antes posible. Con su correspondiente búsqueda desesperada de una conexión wifi. Con su correspondiente taxi para ir al siguiente lugar. Con su correspondiente acreditación en cada uno de los sitios que pisas. Todo ello con el reloj mirándote de reojo.
Puede ocurrir incluso que no dé tiempo a cenar antes de coger el tren de vuelta a Bruselas.
De hecho, la única vez que vi la Torre Eiffel durante nuestra visita a París fue mientras tomaba la foto. Desde el taxi.
2009-05-04 :: Bernal Revert



